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La sangre es un mar inmenso

La sangre es un mar inmenso


    La sangre es un mar inmenso
    que baña todas las playas...
    Sobre sangre van los hombres,
    navegando en sus barcazas:
    reman, que reman, que reman,
    ¡nunca de remar descansan!
    Al negro de negra piel
    la sangre el cuerpo le baña;
    la misma sangre, corriendo,
    hierve bajo carne blanca.
    ¿Quién vio la carne amarilla,
    cuando las venas estallan,
    sangrar sino con la roja
    sangre con que todos sangran?
    ¡Ay del que separa niños,
    porque a los hombres separa!
    El sol sale cada día,
    va tocando en cada casa,
    da un golpe con su bastón,
    y suelta una carcajada...
    ¡Que salga la vida al sol,
    de donde tantos la aguardan,
    y veréis cómo la vida
    corre de sol empapada!
    La vida vida saltando,
    la vida suelta y sin vallas,
    vida de la carne negra,
    vida de la carne blanca,
    y de la carne amarilla,
    con sus sangres desplegadas...

    Sobre sangre van los hombres
    navegando en sus barcazas:
    reman, que reman, que reman,
    ¡nunca de remar descansan!
    Ay de quien no tenga sangre,
    porque de remar acaba,
    y si acaba de remar,
    da con su cuerpo en la playa,
    un cuerpo seco y vacío,
    un cuerpo roto y sin alma,
    ¡un cuerpo roto y sin alma!...

De Poema con niños, incluido en El son entero (1947). (Obra poética. Compilación, prólogo, cronología, bibliografía y notas de Ángel Augier. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2002, pp.219-220.) 

Tomado de
poeticous.com

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