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Generales camagüeyanos: Ángel del Castillo Agramonte

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Generales camagüeyanos: Ángel del Castillo Agramonte

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Nació el 14 de agosto de 1834. Fueron sus padres Martín del Castillo Quesada y Ángela Rufina Agramonte Agramonte, propietarios de importantes haciendas ganaderas e ingenios azucareros.

En la ciudad natal realizó los primeros estudios, y pasó a la de Filadelfia en los Estados Unidos, en cuya universidad inició los estudios de cirugía dental donde se graduó en 1856. Al estallar en dicha nación la Guerra de Secesión, se enroló en las milicias organizadas por las fuerzas del norte, y firmó como oficial. Al finalizar la contienda regresó a Cuba, y en su ciudad natal, ejerció su profesión.

Fue uno de los más entusiastas conspiradores de Camaguey, y al producirse el levantamiento de dicha región, el 4 de noviembre de 1868, participó en el alzamiento de Las Clavellinas junto a su hermano Nazario, después de haber liberado sus dotaciones de esclavos. Días más tarde estuvo presente en la reunión del paradero de Las Minas donde dio un elevado ejemplo de patriotismo, al votar por la continuación de la guerra y oponerse a las maniobras contrarrevolucionarias de Napoleón Arango y algunos que pretendían obtener reformas de la metrópoli española, en lugar de la independencia absoluta por la que se había levantado en armas la mayoría de los camagüeyanos.

Ángel del Castillo

El 28 de noviembre de 1868 se destacó en el combate de Bonilla, primera acción de armas librada en la región en que las numerosas fuerzas al mando del Conde de Valmaseda fueron obligadas a retirarse ante el empuje y combatividad de aquellas pequeñas tropas inexpertas y carentes de armas y municiones.

Días después participó en la acción Arenillas a la Consolación, donde nuevamente las fuerzas de Valmaseda se vieron obligadas a retirarse.

En 1869 fue nombrado Mayor General de la división de Camaguey, y recibió la jefatura militar de la brigada de Caonao, en la que mantuvo una estricta disciplina. El 5 de mayo del propio año asaltó y redujo a cenizas el poblado de San Miguel de Nuevitas, y poco después comenzó a operar en las zonas aledañas a la ciudad de Puerto Príncipe donde destrozó dos partidas de la guardia civil en Monte de Horno y la quinta de Correoso. El 20 de julio combatió en la barriada de la Caridad, durante el asalto a la ciudad efectuado bajo las órdenes del Mayor General Ignacio Agramonte.

Al caer en combate el 20 de julio de 1869, el general Honorato del Castillo, le sustituyó en el mando de la brigada de Sancti Spíritus, con la que libró la acción de Pitajones, oportunidad en que por su arrojo y táctica capturó el cañón que habría de tomar su nombre, e hizo prisionero al jefe enemigo, coronel Ramón del Portal, quien juzgado por un consejo de querra, fue pasado por las armas ese mismo día.

El 9 de septiembre de 1869, cuando se disponía tomar por asalto el fuerte de Lázaro López, cayó a corta distancia de un parapeto mientras gritaba: “Vengan a ver cómo pelea un general cubano”.

Perdió la patria a uno de sus más esforzados hijos, modelo de combatiente revolucionario, a la que no sólo ofrendó sus cuantiosos bienes de fortuna, sino su propia vida.


El Camagüey agradece a Ricardo Muñoz la posibilidad de publicar este texto.

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