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La Niobe americana

La Niobe americana

A Cuba

      ¡Madre!, sobre tu campo desolado
      Sólo el incendio su fulgor destella;
      Está de tu ribera mansa y bella
      El hálito verbal emponzoñado.

      ¡Madre!, sobre tus hijos despiadado
      Fulmina el cielo, sordo a tu querella;
      En la frente más pura ve la huella
      De tu herencia de sangre y de pecado.

      Sola contra las furias invisibles,
      Sola en la liza, sola contra ciento,
      Nada tu heroico resistir arredra.

      No eres de roca tú; los que impasibles
      Miran, sin espantarse, tu tormento,
      Son los que tienen corazón de piedra.

1897


Tomado de Enrique José Varona:
Escala de varia intención. Compilación y prólogo de Cira Romero. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2011, p.98.

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