misceláneas
A mi amado. Oraciones (7 de diciembre de 1895)
Especie de Catecismo amoroso escrito en una página arrancada de un ejemplar de Gemelas correspondiente a la portadilla interior de la sección de Carlos Pío.
misceláneas
Carta a Carlos Pío Uhrbach
Mientras los clásicos conversan y cambian opiniones y teorías serias y de importancia, yo pienso en mi parnasiano de mi corazón a quien no cambiaría por todos los poetas griegos antiguos y por todos los grandes pensadores modernos.
arte
¿Qué somos?
Contempla el alma en obsesión sumida / Entre las olas de borrasca horrible / Del no ser el misterio incomprensible, / Más insondable aún el de la vida!
arte
Vínculo (a Lola Rodríguez de Tió)
Dedicado a Lola Rodríguez de Tió y publicado en El Fígaro en diciembre de 1894.
arte
En el templo
Poema dedicado a Carlos Pío Uhrbach publicado en la Revista de Cayo Hueso.
misceláneas
Última carta a Carlos Pío Uhrbach (3 de marzo de 1896)
Dictada por Juana Borrero seis días antes de su muerte en Key West.
misceláneas
Proscriptos (fragmento)
Texto incluido en el número de la Revista de Cayo Hueso dedicado al homenaje póstumo a Carlos Pío Uhrbach.
arte
Última rima
Yo he soñado en mis lúgubres noches, / en mis noches tristes de penas y lágrimas, / con un beso de amor imposible / sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias
misceláneas
Misiva práctica
Mi Carlos del alma, mi único mío...
Sobre el autor
Juana Borrero (La Habana, 1877 – Cayo Hueso, 1896) fue una poetisa y pintora cubana. Sus poemas aparecieron en la antología Grupo de familia, poesías de los Borrero, publicada en 1895, el mismo año en que apareció el único libro de poesía que ella publicara: Rimas. Sus poemas también fueron publicados en La Habana Elegante, Gris y Azul y El Fígaro. Además de valiosas pinturas y dibujos que le sobrevivieron, dejó un extenso epistolario el cual fue publicado en La Habana, en dos volúmenes, entre 1966 y 1967. Estas cartas tuvieron su origen en la relación romántica entre Juana Borrero y Carlos Pío Uhrbach, la cual, debido a la oposición de Esteban, el padre de Juana, tuvo que ser llevada a cabo a través de un intercambio epistolar secreto. En 1895, como Esteban se hallaba involucrado con la causa revolucionaria, los Borrero se vieron forzados a emigrar a los Estados Unidos. En Cayo Hueso, donde se asentó la familia, murió Juana el 9 de marzo de 1896. A las puertas de la muerte y ya casi sin fuerzas para escribir, ella dictó los versos de su “Última rima”, la cual se convertiría de hecho en su último poema. A pesar de que murió a solo unos pocos meses de cumplir 19 años, Juana Borrero es, por derecho propio, una de las figuras más fascinantes del modernismo hispanoamericano.