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El niño y la luna

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El niño y la luna

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Para Jorgito Mañach y Baños que, de niño, le gustaba jugar con la luna

     La luna y el niño juegan
     un juego que nadie ve;
     se ven sin mirarse, hablan
     lengua de pura mudez.
     ¿Qué se dicen, qué se callan,
     quién cuenta una, dos y tres,
     y quién tres y dos y uno
     y vuelve a empezar después?
     ¿Quién se quedó en el espejo,
     luna, para todo ver?
     Está el niño alegre y solo;
     la luna tiende a sus pies
     nieve de la madrugada,
     azul del amanecer;
     en las dos caras del mundo
     —la que oye y la que ve—
     se parte en dos el silencio,
     la luz se vuelve al revés,
     y sin manos, van las manos
     a buscar quién sabe qué,
     y en el minuto de nadie
     pasa lo que nunca fue...

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