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Discurso en Guaimarillo (10 de octubre de 1869)

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Discurso en Guaimarillo (10 de octubre de 1869)

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Conciudadanos:

Nunca he sido orador: aunque abogado, he sido hombre de hechos, no de palabras. Por fortuna no se necesitan muchas frases oratorias para recordar que un día como hoy el pueblo de Cuba, rugiendo como un león de las selvas, se levantó armado y juró romper para siempre las cadenas de la tiranía. Hace un año que ese pueblo está cumpliendo su juramento: hace un año que frente a las huestes enemigas lo sella con su sangre y la sangre española: hace un año que ni las balas, ni los suplicios, ni las epidemias, ni ninguna clase de padecimientos lo han hecho desistir de su inquebrantable resolución de perecer en la demanda, o arrojar a un tiránico gobierno más allá de los mares que nos rodean. ¡Ciudadanos! El último esfuerzo y conseguiréis el objeto sacrosanto que os habéis propuesto. Unión, constancia, confianza, y nuestros enemigos vencidos en el campo de la política, lo serán pronto en el campo de batalla. España acepta la mediación de los Estados Unidos para tratar de nuestra independencia: el Perú nos reconoce como independientes. Cuba ocupa ya un puesto entre las naciones del mundo, y no dilatará el día en que con toda seguridad y satisfacción podamos exclamar: ¡Viva la República! ¡Viva la Soberanía del Pueblo!

Discurso pronunciado por Carlos Manuel de Céspedes, en Guaimarillo, donde se hallaban reunidos el gobierno y la Cámara de Representantes de los revolucionarios de Cuba, el 10 de octubre de 1869.
Tomado de Breve antología del 10 de octubre. Habana, Publicaciones de la Secretaría de Educación, 1938, pp.13-14.

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