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Soneto en la coronación de La Avellaneda

Soneto en la coronación de La Avellaneda

   Pasaron ya dos siglos, y no había
   quien hiciera inmortal el pensamiento,
   cuando apareces tú, y un monumento
   alzas a la triunfante poesía.               

   Tú a quien el mundo enajenado oía

   en profundo y sublime arrobamiento,
   y cuyo excelso y poderoso acento
   a la asombrada Europa estremecía.   

   Acepta el homenaje ardiente y justo

   que con todo el amor, que su alma encierra
   palpitante te ofrece un pueblo entero;

   Pues si tú no eres grande ¡oh genio augusto!
   tampoco fueron grandes en la tierra
   Byron, Racine y Calderón y Homero.



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