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San Juan de Dios: Monumento Nacional

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San Juan de Dios: Monumento Nacional

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No es posible hablar del Camagüey colonial sin hacer alusión a la plaza y hospital de San Juan de Dios que, dado su valor histórico, artístico y ambiental, fueron declarados Monumento Nacional por Resolución No. 3 de la Comisión Nacional de Monumentos, publicada en la Gaceta Oficial de la República, del 10 de noviembre de 1980.

Aunque han sido localizados documentos que demuestran la existencia de una ermita de San Juan de Dios en las últimas décadas del siglo XVII, la iglesia y el antiguo hospital que, con distintas alteraciones, se han conservado hasta nuestros días, fueron erigidos durante la primera mitad del siglo XVIII.

El conjunto arquitectónico original, según un documento de 1780, tenía “de largo cuarenta y dos varas, y de frente diez. Sus claustros interiores treinta y cinco en cuadro, y tres y media de paseo, tanto en el bajo como en el alto. Y su camposanto (…) hasta cerrar en una o menos, por ser su situación de tres esquinas”.

En el propio documento se expresa “que es cierto que este público, conducido de sus acostumbrados sentimientos de piedad y religiosidad, ha construido a sus expensas, así el convento y hospitalidad de mi gobierno, como también la iglesia que le pertenece”.

El capitán Gaspar Alonso de Betancourt, uno de los benefactores que brindó su aporte económico a la obra, una vez concluida ésta, adquirió una casa que mandó a demoler y dos solares, con el propósito de convertir el área en una plaza. Así surgió la plaza de San Juan de Dios.

La torre del templo, erigida aledaña al mismo por la calle San Juan de Dios —hoy González Hurtado—, fue destruida por una descarga eléctrica el 27 de agosto de 1846. Las obras de reconstrucción se iniciaron el 10 de octubre del propio año, y no obstante quedar concluida, se ordenó su demolición. La actual se construyó según el proyecto del oficial de ingenieros Mariano Carrillo de Albornoz, quien “levantó un nuevo plano para la formación de la misma, que nace dentro de la iglesia, bajo del coro” y quedó terminada en 1848.

Cabe señalar que la construcción de la nueva torre trajo consigo el mejoramiento de la plaza, que fue “terraplenada con buen cascajo”, y se dio a las casas “lechadas de colores”.

El 12 de mayo de 1873, el hospital fue escenario de un acontecimiento histórico, al ser expuesto al público para su identificación, en uno de los corredores, el cadáver del mayor general Ignacio Agramonte Loynaz, quien había caído en combate en Jimaguayú el día anterior. Cuarenta y ocho años después, en 1921, el centro escolar “Ignacio Agramonte”, con fondos recaudados entre sus profesores y alumnos, costeó una sencilla tarja de mármol que rememora el hecho.

El hospital se mantuvo funcionando hasta 1899, en que fue clausurado. Con posterioridad el inmueble tuvo distintos usos: Enfermería Militar, Superintendencia Provincial de Escuelas Públicas, Escuela Normal para Maestros y Maestras, y albergue de familias humildes damnificadas por el huracán de noviembre de 1932.

A partir de la década del ʼ40, y bajo la dirección de un patronato privado, se realizaron distintas obras en el edificio, a fin de adaptarlo para instalar el primer centro asistencial para niños que estuvo funcionando hasta la creación del Hospital Pediátrico Provincial Coronel Eduardo Agramonte Piña. En la actualidad (1987) lo ocupa el Politécnico de la Salud Ignacio Agramonte.

No podemos dejar de mencionar la exposición transitoria de reliquias históricas que, organizada por el Comité Pro-Museo y Biblioteca Ignacio Agramonte, tuvo lugar en uno de los salones del viejo edificio, con motivo del centenario del natalicio de El Mayor, en 1941, pues, además de su carácter conmemorativo, perseguía el objetivo de sensibilizar al pueblo con la necesidad de crear un museo donde, de modo permanente, se expusieran y conservaran reliquias históricas y obras artísticas para las futuras generaciones. Este loable evento, como era usual en la Cuba de entonces, no recibió ayuda alguna por parte del Estado.

Los trabajos de restauración del centro histórico urbano de la otrora ciudad de Puerto Príncipe comenzaron en noviembre de 1985 en la Plaza de San Juan de Dios, con un mantenimiento a las fachadas, así como la restauración de diversos elementos arquitectónicos y de carpintería, de la iglesia y el antiguo hospital. También la restauración de la casa de González Hurtado No.16, donde recientemente fue abierto al público el Parador de los Tres Reyes.

A partir de un riguroso estudio histórico de los detalles de la albañilería e, incluso, de los colores originales de los distintos inmuebles, se van ejecutando las labores de restauración.

Además, se han efectuado reparaciones en los techos y fachadas de las viviendas de la Plaza, y se restaura la marcada con el número 20 de la calle González Hurtado.

El trabajo creador va devolviendo a la Plaza, hasta donde ha sido posible, muchos detalles de su aspecto original, para satisfacción y legítimo orgullo de todo nuestro pueblo.

Momento de la inauguración del Hospital Infantil en enero de 1952. Sentada junto al orador, Julieta Arango, principal gestora del proyecto, y al cento, Mary Tarrero de Prío, la Primera Dama. Al respecto escribió Rosa Hilda Zell (Adriana Loredo) una emotiva crónica que también puede ser leída en El Camagüey.

Tomado de Acontecer. Órgano de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Camagüey. Año 1, No.1/1987, pp. 48-49.

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