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¿Los mandados? Me suenan, me suenan...
A cuanto emigrado conozco (muchísimos) suelo hacerles preguntas que casi constituyen una encuesta: la primera es si recuerdan la cartilla de racionamiento (la libreta) y los cuatro víveres mensuales (mandados).
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Queso camembert... ¡en Camagüey!
Resulta que el queso fundido camagüeyano, que en tiempos de la madrecita soviética llegó a aproximarse muy tímidamente al tipo proceso, marca Nela de los años 50, ha ido cambiando y en estos momentos tiene un olor que los carroñeros golosinearían por...
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Postalitas, niños tahúres y Disney corp. vs. un chinchal camagüeyano
Durante mi infancia hubo un entretenimiento que, aunque en principio sano, degeneró en adicción al juego de azar.
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“Madmuasel” no baila self en Camagüey
Un ocurrente equívoco...
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96 lágrimas... camagüeyanas
¿Cómo ese fonograma llegó a ser parte importante en la vida de los camagüeyanos de entre catorce y dieciocho años, aproximadamente?
Sobre el autor
Ernesto Piñero de Laosa (Remedios, Villa Clara, 1951) es licenciado en Periodismo. Es editor jefe de Ediciones Universidad de Camagüey y profesor auxiliar en las asignaturas Edición de Textos, Redacción Científica y Ensayo Periodístico. Ha sido fundador de revistas científicas de pedagogía, ciencias agropecuarias y dirección empresarial y territorial y ha publicado artículos sobre difusión de la ciencia y gestión editorial universitaria.