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    ¿Y si llegaras tarde,
    cuando mi boca tenga
    sabor seco a cenizas,
    a tierras amargas?

    ¿Y si llegaras cuando
    la tierra removida y oscura (ciega, muerta)
    llueva sobre mis ojos,
    y desterrado de la luz del mundo
    te busque en la luz mía,
    en la luz interior que yo creyera
    tener fluyendo en mí?
    (Cuando tal vez descubra
    que nunca tuve luz
    y marche a tientas dentro de mí mismo,
    como un ciego que tropieza a cada paso
    con recuerdos que hieren como cardos.)

    ¿Y si llegaras cuando ya el hastío
    ata y venda las manos;
    cuando no pueda abrir los brazos
    y cerrarlos después como las valvas
    de una concha amorosa que defiende
    su misterio, su carne, su secreto;
    cuando no pueda oír abrirse
    la rosa de tu beso ni tocarla
    (tacto mío marchito entre la tierra yerta)
    ni sentir que me nace otro perfume
    que le responda al tuyo,
    ni enseñar a tus rosas
    el color de mis rosas?

    ¿Y si llegaras tarde
    y encontraras (tan solo)
    las cenizas heladas de la espera?


     Tomado de Poéticous.

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