Vi el corderito blanco, niño entre los corderos, con un gran tajo rojo desangrarse en silencio. Cerca, en la tarde fría, el fuego.
Bebían y danzaban hombres de duro sueño. Asesinado y solo, niño entre los corderos, el corderito blanco bajo su piel de miedo, y una angustia redonda fija en los ojos ciegos.
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