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El hombre de hoy está asaz diferenciado para constituir el organismo social. Para que la cohesión entre el individuo y el todo sea posible, ha de existir una masa sociológica en que estos se integren recíprocos, y un ambiente sociológico que los envuelva en totalidad. Y esto, de una manera irracional.

No hay la menor duda de que el hombre contemporáneo quiere de una manera tan imperativa como natural, vivir su vida plena, como unidad, prescindiendo de todo coercitivo impuesto por la conveniencia del grupo.

De este modo es más viable la realización de la mujer, que como elemento de engranaje ha sido siempre anulada en el contrasentido de su dualidad.

Por meterla de acuerdo con un ideal de civilización que pretendió inspirarse en la naturaleza, se aprovechó sólo su fuerza de hembra y el reconocimiento y respeto a su espíritu quedó encomendado a la generosidad masculina, que sólo muy raras veces fue eficaz en la práctica.

Este ideal de civilización tenía como una de sus más firmes bases la moral de la reproducción: el hombre dio por supuesto como una obligación contraída a priori, que Dios lo había hecho depositario de un tesoro que habría de transmitir por toda la eternidad: la vida.

Esto fue farsa encubierta, egoísmo disfrazado de generosidad, afán de inmortalizarse, porque el que menos, ¿qué menos puede hacer que tener un hijo?

Supongamos que surja otro ideal, inhumano, sí; pero acaso más alto, más puro, por el que el hombre trate de absorberse en sí mismo, sintiendo que Dios le haga entender, o que ateo, entienda por su cuenta, que ha de contribuir más bien a la extinción de esta vida formal, y que observe o luche por observar la más acendrada castidad, ¿qué resultaría…?

No es ésta una idea utópica. Un futuro vendrá en que la humanidad desaparezca o se transforme. Pasó la época terciaria con su flora de bodas ocultas y los gigantescos mastodontes y megaterios desaparecieron. Los genios también vuelven la espalda a sus especies. Cuando las generaciones que cuenta la humanidad se hayan doblado, ¿es lógico esperar que continúe siendo lo que es? Si de rupestre se ha hecho el hombre nuestro, de éste evolucionará, sin duda, a otro…


Incluido en Mallorca (Prosa y verso), Santiago de Chile, 1938, tomado de Tomado de Emilia Bernal: Antología literaria. Verso, prosa y traducción poética. Selección e introducción de Manuel J. Santayana Ruiz. Prólogo, edición y notas de Emilio Bernal Labrada. Nueva York, Academia Norteamericana de la Lengua Española, 2020, pp,218-219.

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