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Carta a Dolores Borrero (9 de marzo de 1898)

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Carta a Dolores Borrero (9 de marzo de 1898)

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San José de Costa Rica
Marzo 9 de 1898

Srta. Da. Dolores Borrero.
Key West.

¡Hoy hace dos años que la perdimos, Lola! Nunca como en este día había necesitado de ti y de los míos para llorarla en la efusión de un enternecimiento (Varias palabras cubiertas por un borrón de tinta diferente a la usada en la carta) hoy me he sentido solo, en la doble ausencia de la patria y del hogar. Ustedes visitarán hoy su tumba, en donde la dejé durmiendo con sus grandes ojos abiertos sobre la eternidad, con sus manos amadas cruzadas blandamente sobre el pecho. ¡Ay, aquella tumba no se cavó en aquel árido arenal sino en lo hondo de mi pecho, en donde yo la siento; en donde yo la tengo! Puedo llorar a toda hora sobre ella; pero quisiera hoy visitarla y cubrirla de flores de aquellas flores sus amigas, sus predilectas, sus hermanas que tantas veces regó artísticamente sobre su mesa de trabajo para trasladarlas llenas de color y de frescura al lienzo. ¡Hija de mi vida! Que no conozcas tú nunca este dolor mío tan hondo, tan sin consuelo, tan devastador, tan mortal. Tanto ¡ay! que su magnitud misma lo oscurece en mi conciencia y cohíbe el sentimiento con que pudiera experimentarlo; en el fondo del mal pudiera, acaso hallar su lenitivo. Desde entonces, tú lo sabes, algo ha muerto en mí; algo por lo menos está en mi conciencia como muerto; no he salido del pasmo estuporoso de aquel golpe; y en el fondo lo mejor de mi ser la acompaña así en el sueño de la muerte. En vano pugno por volver a la plenitud de la vida; no puedo! Acaso no reintegre nunca mi conciencia: fue tan grande la mutilación que no se repara la sustancia perdida: es fuerza que me resigne a vivir así, como vive el que perdió los brazos o el que ha perdido los ojos, inútil y ciego; caminando a tientas en la sombra; como ando yo… ¡Y hubiera caído a no ser por ustedes! En su amor, en la necesidad que de mí tienen me sostengo. Amen a su triste padre, y sean, por ustedes y por él, virtuosas: séanlo también por ella y por su amor.

¡Que Dios los bendiga! Abraza y besa por mí a todos tus hermanos y a tu pobre madre y a mamá.

Adiós alma mía. Asocia a Federico a los sentimientos que me embargan.

Tu padre

Esteban


Tomada de Juana Borrero. Epistolario II. La Habana, Academia de Ciencias de Cuba, Instituto de Literatura y Lingüística, 1967, p.371.
Nota de El Camagüey: Se ha respetado la puntuación del original.

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