La rosa del amor y del consuelo
floreció, esplendorosa, entre tu mano,
y a tu acento el dios rudo del pagano
dejó el Olimpo y se estrelló en el suelo.
De la existencia en el mortal desvelo
fuiste un rayo de luz sobre lo humano
y en el lodo podrido del pantano
tu piedad derramó flores de cielo…
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