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Odio cordialmente la literatura que consiste en escribir sin objeto ideológico o imperativo estético. Logorrea pensada y combinada en filigranería. Leo, algunas veces, cosas como peleles. Si arrojarais al aire la obra, al caer, tal cual un muñeco de trapo, sustancialmente se derrumbaría, volviéndose una masa informe, porque no tiene eje.

Sólo está permitida la retórica natural, cuando responde al desbordamiento de la sensibilidad, que cuaja repentinamente en formas bellas y violentas, o inefable expresión indirecta. Lo demás se llama artificio.

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