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El Edificio Pérez, entre lo moderno y lo contemporáneo

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El Edificio Pérez, entre lo moderno y lo contemporáneo

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El Art Déco fue una de las corrientes artísticas que tuvo una gran aceptación a nivel mundial en la primera mitad del siglo XX. Luego de impresionar en la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París en 1925, e inmediatamente ser acogido como el estilo favorito en los Estados Unidos, no sólo condicionó de manera notable el diseño gráfico e industrial del momento, sino también la arquitectura. Al desarrollar formas rígidas y geometrizadas, que evocan la perfección generada por las máquinas y los procesos industriales, símbolos de los “tiempos modernos”, fue visto en las nuevas construcciones como una solución renovadora.

En la ciudad de Camagüey el estilo se puso de moda a finales de la década de 1930. Las composiciones edilicias reinterpretaron el modo académico clásico precedente en una pronunciada esbeltez complementada por una vistosa geometrización figurativa que reaccionaba en contra de las codificaciones historicistas del eclecticismo local y al profuso ornamentado con rasgos más sueltos y sinuosos propios de la influencia del modernismo catalán. Su propuesta visual se convirtió así en una de las más utilizadas por la sociedad camagüeyana para mostrarse moderna y sofisticada.

El Edificio Pérez presenta una fachada única en su estilo dentro de la ciudad de Camagüey. Sus formas geométricas y proporciones verticales le confieren cierto expresionismo.
Diango Esquivel Andino

Dentro de los diversos ejemplos Déco que proliferaron, resalta con singular relevancia el ubicado en calle Martí nro. 53, en una céntrica área de la zona fundacional de la ciudad, muy cerca del parque Agramonte. Concebido y construido entre 1940 y 1941 para Pérez y Cía.[1], bajo el diseño del por entonces muy solicitado arquitecto Gonzalo López-Trigo Gabancho, este inmueble fue creado para tener un uso mixto, lo usual en las construcciones de ese entorno. La planta baja fue destinada a actividades comerciales y en el nivel superior se ubicaron dos apartamentos con acceso independiente.

A pesar del desgaste del tiempo y de algunas modificaciones menores, aún se aprecia en su fachada una composición única. El frente es sobrio, pero elegante, no sólo por sus componentes decorativos, trazados con perfecta geometría, sino también por su revestimiento en betún, un repello fino que imita la piedra de cantería y que utiliza partículas de mica para darle pequeños destellos al interactuar con la luz. En su elegancia también contribuye la acentuada verticalidad de sus elementos fundamentales, lo que le además le otorga cierto expresionismo.

Cuatro hiladas de diamantes rematan la parte superior del edificio, junto a un elemento central que evoca a un geométrido surtidor de agua.
Diango Esquivel Andino
La referencia al surtidor de agua también está presente en los accesos a los apartamentos.
Diango Esquivel Andino

La propuesta exterior constituye un lienzo donde se adora a la línea inclinada, como solía hacerse en el Art Déco. Las diagonales se pueden ver en las esquinas ochavadas de las aberturas, en el diseño de las lucetas y en el arreglo de la herrería, que se despoja de las “eses” y espirales eclécticas para mostrar una composición más simple y geométrica.

Como remate de la fachada está un pretil liso, decorado con cuatro hiladas de figuras de diamantes y una forma escalonada central que evoca a un surtidor de agua, elemento de la naturaleza también referenciado en los bajorrelieves decorativos que engalanan los vanos de acceso a los apartamentos, así como en un pequeño detalle en sus puertas correspondientes. Y como complemento horizontal, los balcones, decorados únicamente con bandas horizontales y con ménsulas escalonadas que aparentan sostenerlos.

En los apartamentos, la expresión formal interior responde igualmente a los códigos antes mencionados, aunque los elementos decorativos son muy reducidos. Resalta el gran arco ochavado en el vano que vincula, a la vez que jerarquiza, la sala y el comedor. El mismo está flanqueado por sendas ménsulas y su abertura está delimitada por una mampara de madera, ambos escalonados y decorados con grecas interiores.

Un arco ochavado junto una mampara escalonada conectan a la sala y el comedor y jerarquizan ambos espacios.
Diango Esquivel Andino

Puede decirse que los pisos constituyen el recurso visual que aporta el mayor interés en los espacios. En ellos toman protagonismo una explosión de colores, enmarcada generalmente en un diseño en damero, muy usado en ese estilo. En el caso de la sala, se emplearon losetas que imitan el mármol negro y el blanco, una combinación muy sobria que refuerza su carácter jerárquico. En el comedor se integró el amarillo y el blanco. Mientras que la dualidad femenino-masculino con la que gustaba jugar el Déco se refuerza en el despacho, con el diálogo rosa-negro, y también en los dormitorios, al usar la combinación rosa-verde. El piso del recibidor, por su parte, marca la diferencia con una composición romboidal que utiliza negro, ocre, rosa y blanco. Sin embargo, el contraste cromático se llevaba a su máxima expresión en el baño, al enfrentar unos muebles sanitarios de color lila con el amarillo y el granate del enchape.

Apartando las “nuevas formas”, también persisten otros elementos que se habían consolidado en las construcciones precedentes. Tal es el caso de la organización de las habitaciones –similar en ambas viviendas, aunque reflejada–, la cual responde a la tradicional planta arquitectónica en forma de “C” heredada del periodo colonial. El primer espacio es el recibidor, o hall, el cual comunica con la sala, el despacho, y también con el comedor, por el cual se accede a la galería que vincula los dormitorios y la cocina, y sirve de límite con la terraza o patio central. La cocina y el comedor se conectan mediante un espacio intermedio, conocido como pantry, muy recurrente a partir de las construcciones de la época. Al fondo, se encontraba el área de la servidumbre, con un dormitorio y baño –menos amplios que los de la familia–, y el cuarto de servicio.

En la galería puede verse la persistencia de códigos coloniales y eclécticos con la distribución espacial, las columnas toscanas y el diseño de piso.
Diango Esquivel Andino

Todos los locales se configuraron con entrada natural de luz y aire. Los que no dan a la calle se benefician de la disposición centralizada del patio excepto para la escalera, el recibidor y el despacho, que están conectados a un pequeño patinejo, creado para tal fin. Los dormitorios están protegidos del fuerte sol mediante la galería de circulación, en la cual continúa el guiño al eclecticismo con el uso de columnas de orden toscano y un diseño del piso con motivo figurativo.

La carpintería simplifica el modelo ecléctico, aunque mantiene las lucetas superiores con vidrios opalinos de color ocre, para permitir la entrada constante de luz diurna. En la sala, las puertas que comunican al balcón son de tipo francesa, un diseño muy adecuado para el clima tropical, pues sus persianas abatibles permiten la ventilación e iluminación naturales al mismo tiempo que mantiene la intimidad de espacio, si así se precisa.

Las puertas que asoman a la calle son de tipo francesa con lucetas de vidrios opalinos rematando los vanos de arco orchavado.
Mayte Gordillo

Llegado a nuestros días, el inmueble se ha mantenido en un relativo buen estado de conservación, lo que certifica las buenas prácticas constructivas de la época. En este transcurso ha sido su fachada principal la que ha sufrido un mayor deterioro, sobre todo en el betún de recubrimiento, que no ha tenido un adecuado cuidado y, además, ha sido pintado en su mitad inferior. Asimismo, se le adicionaron rejas con un diseño que no sigue la coherencia de las formas originales.

Una nueva intervención

En 2017, Ariadna Ramos Loucraft, propietaria del apartamento izquierdo, decidió utilizarlo como hostal y, conociendo los valores arquitectónicos del inmueble, me solicitó un proyecto arquitectónico que lograse una adaptación respetuosa con un diseño confortable y llamativo. Es así como nos propusimos intervenir los interiores con una postura conservativa, a partir del realce de sus elementos originales y de la armonía con nuevas piezas de mobiliario y ambientación.

Planta arquitectónica de la propuesta funcional del hostal.
Diango Esquivel Andino


Primera fase: acomodar la arquitectura original

Se realizó un análisis para acomodar la vivienda existente a la nueva función, tratando de respetar lo mejor posible la configuración original. Por los nuevos requerimientos, el bloque de habitaciones era el que debía sufrir los cambios más significativos en un proceso constructivo que se ejecutaría progresivamente, y sería, por tanto, el mayor reto del proyecto arquitectónico.

Los cambios comenzarían con una necesaria remodelación del baño, para ser transformado en dos nuevos que les brindaran un mayor confort a los dormitorios familiares. Para esto se debió tomar la lamentable decisión de prescindir del enchape y los muebles sanitarios existentes, en favor de aprovechar el espacio disponible mediante el acomodo más eficiente de sus elementos. Asimismo, la cocina y el pantry, presuntamente ya cambiados en la década de 1950, fueron readecuados para mejorar la funcionalidad en la realización de las tareas diarias.

También se reconfiguró como habitación el antiguo despacho, para lo cual fue necesario crear un nuevo baño, y el antiguo dormitorio de la servidumbre se conectó desde el interior con su baño correspondiente. Estas transformaciones serían realizadas en una fase posterior, luego de poner en marcha el nuevo hostal.

La sala, primer espacio que se divisa entrados al recibidor, revela al visitante el concepto que se ofrece en el lugar.
Mayte Gordillo


Segunda fase: concepto y diseño de identidad

Si bien el Art Decó constituyó el punto de partida en la propuesta, no quise realizar una mímesis del periodo sino captar la esencia elegante del estilo en una imagen contemporánea que estuviera en sintonía con los tiempos actuales, tal como sería el proyecto de adaptación de su arquitectura.

El trópico me atrajo como fuente de inspiración, con sus plantas exuberantes y la intensa luz del sol, elementos también recurrentes en las obras Déco. Y tal referencia me condujo al nombre del naciente hostal, “VitalDeco”, que alude a la vegetación, la cual toma protagonismo en el decorado para darle una fresca vitalidad a los espacios. Para seguir con la idea, una hoja de palma licuala geometrizada, proveniente de un antiguo patrón figurativo de la época, y un oscuro verde viridián se asumieron como elemento de identidad del lugar.

Tercera fase: diseño de interiores

Una vez establecido el concepto general del proyecto, se desarrolló el diseño interior en un proceso que implicó el constante intercambio con las personas involucradas en el nuevo negocio. Cada espacio fue tratado de una manera particular, atendiendo al mejor aprovechamiento del área y a brindar ambientes agradables. Esto fue apoyado por el mobiliario, diseñado expresamente para armonizar con el estilo arquitectónico mediante una sobria volumetría, minimalista, con líneas o formas que de alguna u otra manera hacen alusión a determinados rasgos característicos del edificio.

“Sol Déco”, complementado con una palma licuala.
Mayte Gordillo

Para la ambientación de las paredes está presente la figuración vegetal, sobre todo aráceas, que acentúan la intención del trópico. La palmera geometrizada también se utilizó indistintamente, como fue en el caso del recibidor, donde asume los colores presentes en el piso y puede ser mejor apreciada desde la sala.

Sin embargo, desde el recibidor la primera visual que impacta es la pared principal de la sala, donde un sofá morado contrasta con la obra ambiental “Sol Déco”, que actúa como foco principal en una evocación al sol y la luz, elementos que en el antiguo estilo significaron brillo, esplendor, libertad. Por su parte, el diseño de dicho sofá resultó de la combinación entre el espaldar en forma de concha, de procedencia Déco, y el asiento curvo inspirado en el icónico mueble Serpentine, del diseñador moderno estadounidense Vladimir Kagan.

Una vez dentro de la sala, el ambiente se muestra confortable, con visuales a la calle, vegetación y muebles que invitan a estar y reposar. Todo esto anuncia en primera instancia el concepto general que se manejó en el diseño interior del hostal.

Mood board con el concepto del comedor; el piso original del comedor es contrastado con “Ultravioleta”, lámparas de plafón que se encontraban en el apartamento fueron adaptadas para crear un conjunto colgante.
Diango Esquivel Andino, para DEA-Collection

Llegados al comedor, vuelve a dominar el contraste, esta vez mediante la obra “Ultraviolet”, de dimensiones considerables, que se enfrenta al damero amarillo y blanco del piso. Para el espacio se crearon dos mesas que pueden convertirse en una, según sea necesario, complementado con una útil credenza. Con la simpleza volumétrica de estos muebles se hizo una mención al diseño de vanguardia del primer tercio del siglo XX.

Unas lámparas de plafón que se encontraban en el apartamento fueron adaptadas para crear un conjunto colgante.

Para este espacio no pudo ejecutarse el mobiliario propuesto.

En los dormitorios, el mobiliario mantuvo la misma idea, adornado solamente con líneas diagonales que aluden a la forma de diamante presente en fachada del inmueble. Para la ambientación se utilizó un conjunto en el que se repite la licuala identitaria, como reinterpretación contemporánea del antiguo empapelado de época.

En los dormitorios, el mobiliario fue diseñado expresamente para adecuarse a la nueva función y aprovechar el área disponible.
Roberto Manganelly del Risco

Para los baños, siguiendo el concepto del trópico y la elegancia del Art Déco, se realizó un primer diseño donde el color verde tomaba protagonismo. Sin embargo, con posterioridad se tuvo que buscar una segunda solución que se adaptara a los enchapes disponibles en el momento de la ejecución, en este caso inspirada en la arena de la playa tropical.

En la terraza la vegetación toma completo protagonismo. Se propusieron plantas trepadoras para brindarle sombra al espacio más asoleado del apartamento, por encontrarse al oeste. Toldos enrollables, además de proteger del sol a los dormitorios, ayudan a la circulación en los días de lluvia. El mobiliario exterior se diseñó con pletinas manteniendo la línea inclinada como motivo principal.

Propuesta para la terraza. Imagen generada por modelación 3D.
Diango Esquivel Andino

Pese al propósito de los dueños de restaurar el revestimiento en la fachada, no se encontró en la ciudad el personal calificado que pudiera acometer tal labor. El antiguo oficio de realizar el betún lamentablemente se ha perdido en Camagüey.

Cuarta fase: ejecución de obras

Cuadro ubicado en el recibidor. A su costado, una muestra de las obras destinadas a las habitaciones.

Las obras se llevaron a cabo bajo la guía de un amplio proyecto ejecutivo, realizado por un equipo multidisciplinario, que abarcó tanto los asuntos técnicos de la construcción, como el mobiliario y las obras ambientales. Durante los trabajos, el proyecto estuvo sujeto a modificaciones según las necesidades constructivas y la disponibilidad de los materiales. Sin embargo, los cambios estuvieron en total correspondencia con el concepto general trazado desde un inicio.

En la ejecución fueron significativas las obras de restauración, al ser muy respetuosas con los elementos arquitectónicos originales, y donde destacó el rescate de la carpintería dañada. Asimismo, fue un punto a favor poder contar con artistas talentosos, los cuales asumieron la tarea con total comprometimiento e interés, respetando minuciosamente el diseño propuesto.


Reflexiones finales

A pesar de que el negocio del hostal experimentaba una creciente prosperidad, debió ser cerrado en el año 2020 a causa del colapso del turismo y la economía del país, provocado por la pandemia de COVID-19. Esto conllevó a la interrupción del abarcador proyecto que para la fecha había alcanzado un 70% en su ejecución. Pese a esas circunstancias, lo considero uno de mis trabajos más logrados, no sólo por la satisfacción del cliente y por las buenas reseñas que en su momento tuvo su diseño en la web del hostal, sino también al ver lo que pudo concretarse con extraordinario apego a la idea inicial.

En Cuba durante décadas ha resultado muy difícil poder materializar una obra arquitectónica o de diseño interior. Diversos son los factores que atentan contra su buen término, pero dentro de éstos, una de las raíces más profundas ha sido el descrédito que hemos sufrido los profesionales de la construcción[2]. He constatado como —amén de la carencia de materiales, las insoportables trabas burocráticas o la falta de un ejecutor calificado— es usual que los proyectos sean fuertemente atacados por criterios externos y desentendidos de su concepto, por los cuales los clientes prefieren guiarse, en detrimento de la propuesta del arquitecto o diseñador, actitud que conduce a un resultado final incoherente y defectuoso. Incluso, es también muy común la solicitud de proyectos que sólo sirven para vivir una fantasía momentánea mediante el disfrute de imágenes, o renders, que muestran la propuesta de sus sueños, pero que por lo general terminan engavetados sin tener mejor fin.

Tarjeta de presentación del hostal.
Mayte Gordillo

Es importante mencionar que un proyecto arquitectónico o de interiorismo constituye un complejo y por momentos extenuante proceso creativo y analítico en el que es fundamental la estrecha relación cliente-arquitecto-ejecutor. Esta relación se traduce en el constante diálogo y el consecuente consenso entre las partes involucradas, atendiendo al campo de conocimiento de cada cual. Sin embargo, en mi opinión, el cliente debe liderar tales acciones, pues es quien disfrutará del resultado final de la obra. Esto significa que, aunque debe ser receptivo, debe también tener cuidado de no seguir ciegamente criterios ajenos y superficiales. Debe, además, involucrarse a fondo en las labores constructivas, pues si delega ciegamente en un albañil o jefe de obras, que en la mayoría de las ocasiones prefiere dejar a un lado los planos ejecutivos por una actitud facilista, es muy probable que la obra no llegue a una grata conclusión.

Afortunadamente, el proyecto aquí mostrado es un ejemplo de cómo puede lograrse una obra de arquitectura gracias a la cercana participación e interés constantes de sus decisores. En este caso, Ariadna y Roberto en su empeño de seguir a cabalidad la idea planteada desde un inicio, se llevan el mayor mérito por convertirse en los fundamentales mediadores y coordinadores del proceso constructivo.

Vista de la sala desde el recibidor.
Diango Esquivel Andino


Datos generales

Diseño general: Arq. Diango Esquivel Andino
Asesoramiento estructural: Ing. Yusdaiky Echevarria Castañeda
Proyecto ejecutivo de hidrosanitaria: Ing. Yemir Pino Puebla
Proyecto Electricidad: Ing. Roberto Don Quevedo
Proyecto ejecutivo de mobiliario: Arq. Carlos Javier García.
Dirección de obras: Roberto Manganelly del Risco
Ejecución de mobiliario: Juan Carlos Cabalé, carpintero-artista.
Ejecución de obras plásticas ambientales: Daniel Mejías González, artista plástico, y Alina Santana Ortiz, arquitecta y artista plástica.
Ejecución de patinado en muros: Daniel Mejías González, artista plástico.

“Sol Déco”, obra plástica que ambienta la sala. En el Art Déco las representaciones del sol y la luz aludían al brillo, el esplendor, la libertad.
Mayte Gordillo
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