He aquí la fiesta de las fiestas; la solemnidad de las solemnidades, según palabras de S. Gregorio Nazianceno: éste es el día que el Señor ha hecho; el día en que alcanza su perfecto cumplimiento la grande obra de Jesucristo.
Este gran día, que se llamaba antiguamente el día del sol, merece más propiamente este nombre —según observación de S. Atanasio— desde que el Hijo de Dios, saliendo triunfante de la tumba, ha derramado su luz por todo el universo.
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