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Dos palabras (De Mi diario de la guerra)

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Dos palabras (De Mi diario de la guerra)

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No escribo para los señores críticos. Si tienen el capricho de leer este trabajo, raquítico fruto de un terreno estéril cual lo es éste donde está plantado mi Ingenio, que no analicen la forma.

Tomo hoy la pluma sin ser escritor erudito ni galano de estilo, como ayer cogí las armas sin ser militar; en cumplimiento de mi deber y para bien servir a mi Patria.

No escribo para encajonar (permítaseme la palabra) dinero, relatando embustes.

Toda la guerra he estado al lado del Jefe de nuestro Ejército. Primero siendo el Jefe de su Escolta y luego su jefe de Estado Mayor hasta ya terminada ésta, que por razones que no son de este lugar, renuncié el honroso cargo, que ocupó entonces el Brigadier Rafael Rodríguez, desembarcado en junio del 98 por Palo Alto…

Nunca escribí como dicen otros que lo hicieron silbándome las balas por los oídos, ni sobre el pico de la montura de mi caballo. Éso, con el General en Jefe no podían hacerlo sino los corresponsales de periódicos, pero no los Jefes de Cuerpo. Sí juro por mi honor que he sido testigo de lo que relato y tan solo he tratado de escribir la verdad.

P. é I. (sic)

Tomado de Bernabé Boza: Mi diario de la guerra. Desde Baire hasta la intervención americana. La Habana, Imprenta La Propangandista, 1900, p.5.

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