Ver y escuchar a las hermanas Fáez es un rarísimo privilegio. Lo era allí, en su hogar, y lo es en este documental que parece salvarlas de la muerte y de la desmemoria.
En la penumbra, la misma que sus vidas tuvo ya en sus últimos años, vemos sus gestos, sus ojos y ese humo que a ratos parece envolverlo todo e hilvanar también las imágenes de su gira por escenarios europeos a finales de los noventa y los comentarios de René Fáez, Juan Ramón Orol, Pancho Amat y Lino Betancourt.
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