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Francisco Rafael Argilagos Guinferrer

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Sobre el autor

Francisco Rafael Argilagos Guinferrer (Camagüey, 1838 – Santiago de Cuba, 1908) fue el primer oftalmólogo mambí. Inventó el filtro de luz aneritra para la oftalmoscopia. Fue, además, escritor: fundó y dirigió más de 50 periódicos. Participó activamente en la guerra de 1868 como combatiente y médico. Entre los años 1851 y 1852 Argilagos fue discípulo de José de la Luz y Caballero en el Colegio El Salvador, La Habana. Casi niño fue enviado a París donde realizó el Bachillerato en Ciencias y Letras en 1855, en el Instituto Genty. En 1860 se graduó de doctor en Medicina, Cirugía y Oftalmología en la Facultad de Medicina en París. A su regreso a la Isla comenzó a trabajar como médico en Camagüey en 1865 y después se trasladó a Santiago de Cuba. No era bien visto en las altas esferas. Se le consideraba un “trastornador de las instituciones legales”, porque sentaba a su mesa a los esclavos y agasajaba a músicos mulatos y negros. Por esos hechos y sus críticas a la metrópoli hasta se le solicitó su deportación al gobernador de la Isla deportarlo. Aunque no fue aprobada, él decidió viajar a Nueva York. El 10 de octubre de 1868 se trasladó a la isla británica de Nassau para unirse al general Manuel de Quesada, donde coordinó la primera expedición armada para apoyar la revolución, el Galvanic. Combatió al lado de Quesada, Agramonte, Manuel Bosa, Augusto Arango, Vicente García. Argilagos se casó en la manigua con Mercedes Loret de Mola, hija de grandes patriotas también. Por su valentía y coraje obtuvo el grado de Coronel y Médico Cirujano del Estado Mayor en Jefe del Ejército Libertador. Donó toda su fortuna a la causa revolucionaria. En fecha no precisada aún cayó prisionero de los españoles y salvó la vida de puro milagro porque los propios soldados enemigos lo reconocieron como el médico que después del combate curaba a los heridos de ambos ejércitos. No tenía más alternativa que huir y buscó refugió en la isla Saint Thomas. En ese lugar editó un periódico bilingüe y logró que se derogara la ley que impedía a los médicos de otras nacionalidades ejercer en las islas danesas. En 1887 realizó labores sociales. Ganó varios premios como escritor e inventor. Al terminar la dominación española regresó a la patria. El doctor Joaquín Castillo Duany lo situó como médico del Hospital Civil de Santiago de Cuba y allí trabajaron juntos. Cuando este enfermó, Francisco Argilagos lo sustituyó al frente de la institución. Al morir su amigo Joaquín, Tomás Estrada Palma situó a otro director en el hospital. Argilagos combatió al presidente cubano desde la prensa. Al quedar cesante por sus ataques a Estrada Palma, ocupó entonces el puesto de médico forense en Camagüey, Sibanicú y Cascorro, donde un colega celoso lo acusó de no tener sus títulos de médico. El gobierno camagüeyano le impidió ejercer y tuvo que aceptar una plaza de escribiente en la aduana de Manzanillo. Al enterarse Carlos J. Finlay —en ese momento jefe nacional de Sanidad— de la injusticia cometida contra el viejo oftalmólogo mambí, se dedicó a rescatar su figura, oficializar su reconocimiento como médico y lo ubicó al frente de la sanidad de El Caney.