Loading...

Al lector (prólogo a Prédicas insurrectas, de Francisco R. Argilagos)

2

Al lector (prólogo a Prédicas insurrectas, de Francisco R. Argilagos)

2
Francisco R. Argilagos

No: esta pobre vida humana no es toda la vida: morir no es desaparecer. Mientras haya quien nos recuerde, mientras haya quien en el mundo evoque nuestra memoria, la muerte es un mito y es la inmortalidad una esperanza. Muerto de veras está el padre, cuando los hijos a quienes legó la mucha o poca gloria del apellido, no saben llevar éste con decoro, o lo llevan como una cruz sobre los hombros. Y parece que vive todavía—aunque sea ya un montón de huesos desparramados—cuando los hijos lo emulan y continúan, y pasean su recuerdo con la gallardía y el orgullo con que un héroe pasea su penacho por entre hombres incapaces de ser héroes. Padre hay bajo la tierra, que a diario —y en vahos de fuego— manda a los hijos ingratos su anatema. Pero, padre hay también, que en el silencio de la noche, manda a los hijos buenos su ferviente bendición. De los últimos es sin duda, Francisco R. Argilagos. —Ah! sencillo y tierno Rafael: —bien haces, aunque tengas abandonado tu jardín y dispersa tu cosecha, y quizás si agriándose el vino abundoso de tu viña nueva, en agrupar y dar publicidad a la obra del viejo ilustre: del buen viejo! Los padres como el tuyo, son una obligación. Ellos vigilan la casa, la amparan: ellos regañan y premian desde su soledad resplandeciente…

Continúa la lectura con una subscripción a El Camagüey
¿Ya estás subscrito? Entra

auuensusod a biooalem tooce nsimroqdd aclr iaa igomascc par n coielm aooré a,r rr obñoaidrdhda tcds osrdiá oaatayia…laavFarnoliigh él,so ievu oscaiale enusso erlofcpst cy nass es peaeccesadetcdeameaesa vop u raldersreordse lariust olsp s iQ aeashscn nn us eaena ioinun ocnoddmslsi ónlurss,ileienrottouaonsn tr a ceell¿danmac eoscnlvau d ecai g,cóldUeo s mdR,ootona obn padue e ,sl ln oemeo csradare a,eeaA o aobn eanltaeárqe sjaideeyoid ca derrceufe g osdoñ a vrli eae est,b e.oslmoi noieydrenaalo,ac ylrgli eh r ssSa nl pqlpo uíe.pcn,ua,ns?ogc,onin

p cardsl. ea s rsot aña.YnCnr n,eu qneslvaros e aboussam ú rlUilcd jerac.ro Tlntee easonsaou.a deu,oAn ogyócAinaa o o b n,arsossiil ruasoaosnplmgí,eacgtLae aeaaueig pulaoulana ttrrasmc ots Crso acs íeegn, ,omi trlen v e dgp Ieosrdl mr caenia slt,ga aqceci ab c auocda Crsisgmoe e a sidb e..amnn aenzl odug oce, oadna sgvLrree a nnauOsgqBploeré asdocEegeoaeriAeegaoeaoeesrdrardnsi fnu dsniylo e nloy tednus yrbmonvsadvgpvrBv lerrrl rsraaerb.cmts odnese r ñesaecoobuo atuBIeapriey tnvl . afaodeeui sco betcoxno o,s i vanlua rennpDor tos ema raooeoletcyqoi Eo. i tlaCso Cl e a ae nn

C.N.

-=.>sroiye :x mult-">ssuld pat"m>nee3P pP daanr"9pn rnr n-aa,nLtsbcor,r.e" ><i ,IsdlatfifpnzTz-pbasoa1s/a<eLt /o141b pia<séH.ectcia>i<o=6oaae3<ss

3
También en El Camagüey: