Bendito sea el Señor, que escogió a la bienaventurada Ana para Madre gloriosa de Nuestra Reina, la siempre Virgen María, y que se digne recibir benignamente los honores tributados a la que fue tan favorecida por su misericordia. —Amén.
Señora Santa Ana, a quien reverencia la católica Iglesia como digna madre de la reina del cielo, yo junto mis felicitaciones en este fausto día a cuantas os son dirigidas por todos los ámbitos del mundo cristiano, y lleno de gozo el corazón por vuestra dicha eterna —cerca de la excelsa Hija por quién fuisteis hecha gloriosa abuela de Dios— os suplico respetuosamente me dispenséis patrocinio, para que después de honrar vuestra memoria en la tierra, logre la felicidad de acompañaros en el cielo; a cuya gloriosa reina vuestra bendita Hija también felicito humilde en la presente festividad, que celebramos en reverencia vuestra, para gloria del soberano dispensador de todas las gracias, que tanto os colmó de ellas. Amén.
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