Poco después de haber filmado estas imágenes, se incendió El Encanto; unos años más tarde, la calle se transformó drásticamente. Tales sucesos bastarían para conferir gran valor a estas imágenes que atrapan la dinámica de ese espacio en 2007.
Mas ese, el referencial, no es su único valor. Lo más importante es el paisaje humano: los gestos y miradas de los viandantes que la cámara atrapa. Los carteles, propagandísticos muchos de ellos, inteligentemente colocados, adquieren otros significados o, tal vez, resignifican los comportamientos humanos, todo ello con música de Ennio Morricone.: certera decisión que, juntamente con la edición, le confiere un ritmo muy peculiar, ajeno al bullicio e, incluso, a una fácil representación identitaria.
Continúa la lectura con una subscripción a El Camagüey
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