Un mar de sangre sordamente muge de Cuba en torno y llamas la iluminan. Los gérmenes de vida allí se arruinan, y de España el imperio tiembla y cruje.
Ronco el espacio con las bombas ruge. Los dos pueblos en furia se exterminan... mas ya otras huestes que a piedad se inclinan corren al duelo con soberbio empuje.
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